La batalla por decidir sobre el propio cuerpo

Manifestantes festejan la media sanción de la legalización del aborto en Argentina
Fuente: Wikimedia

Movilización tras movilización, charla tras charla, en la calle, en televisión, en colegios secundarios y universidades, el nivel de la marea verde creció hasta transformarse en un millón de mujeres rodeando el Congreso de la Nación en la Ciudad de Buenos Aires, en la República Argentina. Ese millón de pañuelos verdes clamaba por el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. Es decir, pedían la media sanción de la ley de legalización del aborto. Un hito de tal magnitud volcó la voluntad de los diputados y las diputadas, a priori en contra de aprobar la media sanción. Fueron 129 votos a favor, 125 en contra, más una abstención. Por la Web circulan videos e imágenes del momento de la aprobación, del estallido de abrazos, de besos, de llanto contenido después de una noche entera -y fría- de vigilia en los alrededores del Congreso.

La elección en todos los ámbitos

La lucha por la posibilidad de elegir para la mujer -más aun para la mujer trabajadora- significa no solamente tomar decisiones sobre su propio cuerpo, sino también decidir en su vida cotidiana, desde postularse o estudiar para un trabajo que históricamente hayan realizado los hombres, poder despegarse del rol de ama de casa en la familia, dejar de sufrir violencia por parte de sus parejas, las actividades de esparcimiento -como el derecho a no ser acosada en discotecas, o cuando pasea en la vía pública-, poder practicar el deporte que desee o ganar su propio dinero de la forma que sea, incluso en el azar con juegos tragamonedas. Es la única manera de que una mujer desarrolle su vida en plenitud, decida o no tener hijos.

El derecho al aborto en el mundo

Si bien la media sanción fue un paso adelante en Argentina -el 8 de agosto definirá el Senado-, el Instituto Guttmacher informó que el 42% de las mujeres del mundo en edad de reproducirse viven en países donde la posibilidad del aborto está restringida, ya sea totalmente o solo permitida en casos en que esté en juego la vida o la salud de la mujer.

Movilización por el aborto legal en Argentina
Fuente: Wikimedia

El derecho al aborto en Latinoamérica

La ola parece ir en crecimiento en un continente que solía caracterizarse por su conservadurismo en cuanto a derechos de las mujeres. En el año 2012, el Senado de Uruguay aprobó una ley de despenalización total del aborto hasta la semana doce de gestación. La práctica debe hacerse en centros médicos estatales, bajo la supervisión de trabajadores sociales, ginecólogos y psicólogos. Así, el país por entonces presidido por José Mujica se sumó a la capital de México (también en la duodécima semana de gestación), a Cuba, Guyana y Puerto Rico.

Por otro lado, recién en 2017 Chile introdujo la posibilidad de abortar en casos de mujeres violadas, enfermedades fatales del feto, o riesgo para la vida de la madre.

En República Dominicana, Haití, El Salvador, Honduras, Surinam y Nicaragua, el aborto está prohibido en todos los casos.

Antigua y Barbuda, Venezuela, Brasil, Guatemala, Paraguay, Panamá, Dominica, y todos los estados de México excepto la capital, la interrupción del embarazo está prohibida salvo que peligre la vida de la mujer.

En Argentina por ahora, en Bolivia, Bahamas, Ecuador, Costa Rica, Perú y Granada se le agregan los casos en que peligre la salud de la embarazada.

En Belice, Barbados, San Vicente y Granadinas, las mujeres que puedan alegar razones socioeconómicas tienen derecho a practicarse un aborto.

Y por último, en Jamaica, Colombia, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, y Trinidad y Tobago, el derecho al aborto está prohibido salvo que haya peligro para la salud mental de la mujer.