Nueve mitos increíbles que seguimos creyendo

Fuente: Wikipedia

Estabas seguro, lo leíste en libros de texto, lo viste en la televisión, te lo dijeron tus padres y, sin embargo, hay enormes mitos dando vuelta que no tienen ni un atisbo de realidad.

La muralla china se puede ver desde el espacio

La NASA confirmó que la muralla china no puede verse desde el espacio. Tiene lógica, porque su ancho es el mismo que el de una ruta. Ni siquiera su color se diferencia del suelo que la rodea. Además, los libros de texto la siguen nombrando como el único objeto humano visible desde el espacio. Eso tampoco es cierto, ya que sí hay construcciones que logran esa hazaña, como el parlamento de Rumania, un proyecto faraónico que llegó a requerir un tercio del presupuesto nacional, además de consumir cincuenta veces más electricidad que la capital rumana.

Si tirás una moneda desde la terraza de un edificio podés matar a alguien

tirás una moneda
Fuente: HowStuffWorks

¿Estás seguro? Una comprobación empírica demostró que una moneda no puede atravesar ni el concreto ni el asfalto. Es más, ni aunque la moneda viajara a la velocidad de la luz podría causarle un daño serio a una persona. A lo sumo, un moretón. Así que, en la próxima lluvia de monedas podés salir sin paraguas.

Sonarte los nudillos produce artritis

Seguro que alguna vez te dijeron: “Mirá que si seguís sonándote los dedos te va a agarrar artritis, ¿eh?” con expresión de expertos en el tema. A vos, sonador de nudillos, te damos una gran noticia: ¡se trata de un mito! No hay la menor evidencia de que produzca algún daño. Seguramente el inventor odiaba el sonido, así que no se le ocurrió mejor idea que traumar a los amantes del estiramiento. SI no nos creés, creele al Dr. Robert Kappler, cirujano ortopédico del Centro Médico Cedars-Sinai. El médico explica que el sonido que escuchamos son burbujas de nitrógeno que explotan en el fluido sinovial.

El cuerpo de Walt Disney está congelado

Incluso el episodio de “Noche de brujas” de Los Simpson ayudó a fomentar este mito tan difundido como equivocado. En su biografía se puede leer claramente que, después de morir de un cáncer de pulmón en 1966, Walt Disney fue cremado en Glendale. Sin embargo, los rumores necesitan cualquier cosa, por más pequeña que sea, para echar a andar. En este caso, fue cuando el presidente de la Sociedad Criogénica de California le contó a Los Angeles Times que los Estudios Walt Disney lo consultaron respecto a ese procedimiento.



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Si todos los chinos saltaran al mismo tiempo, cambiarían el eje de la Tierra

Lo más probable es que el mito haya nacido en la época en que el mundo temía una “invasión” de la China de Mao Tse-Tung. El hecho no tiene pies ni cabeza, ya que el peso de la tierra supera en miles de millones de kilos el de toda la humanidad. Ni hablar de solo la población de un país, por más numerosa que sea. Daniel Closa i Autet, en “100 mitos de la ciencia”, dice que “sería como si una mosca saltara sobre la superficie de un barco”.

El pelo y las uñas siguen creciendo cuando morís

Este mito nació por una ilusión óptica. Resulta que las células nerviosas mueren tres a siete minutos después del fallecimiento del ser humano. Sin esas células, es imposible que el pelo y las uñas sigan creciendo. Entonces, ¿por qué el mito? Es que, por efecto de la deshidratación, la piel alrededor del pelo y las uñas se repliega después de la muerte.

Solo usamos el 10% de nuestro cerebro

nuestro cerebro
Fuente: Pixabay

Este mito fue combustible para la ciencia ficción. Si no usamos todo nuestro cerebro, imaginate la cantidad de poderes maravillosos que tendríamos al usarlo en toda su capacidad. Lamentablemente no es así, nuestro cerebro funciona a toda marcha incluso cuando descansamos, más allá de que a veces exijamos algunas partes más que otras.

El estrés hace que te salgan canas

Otro mito influenciado por la apariencia. Es que el estrés hace que se te caiga el pelo con pigmento, que es más débil que las canas. Como se reduce el pelo de color, resaltan más las canas, pero su número no crece.

Las vacunas provocan autismo

El mito más peligroso de todos es el de que las vacunas provocan autismo. Se basa en un “estudio” del doctor Andrew Wakefield, que falseó datos e inició una ola que, hoy en día, causa el renacimiento de enfermedades que se creían extintas.