9 mentiras que todos creemos

Bugs Bunny no es un conejo
Fuente: Attractions Magazine

Repetir una mentira cien veces, por mucho que le cueste entender a algunos personajes bien populares, no la convierte en realidad. Sin embargo, muchos parecen empeñados en aparentar lo contrario, y es que hay una serie de “hechos” a lo largo y ancho del mundo que son tan falsos como extendida está su creencia. Descubre aquí algunas de las principales.

1. El agua no es insípida ni incolora

Casi cualquier persona a la que cuestiones sobre ello te dirá lo mismo: el agua no tiene color ni sabor.

Sin embargo, esto solo se aplica al agua destilada que, por desgracia, no es apta para el consumo humano. El agua, por lo tanto, tiene sabor y color por muy leves que sean estas características, y el motivo no es otro que los minerales en suspensión que siempre hay en el agua, así que este mito debería quedar desterrado de una vez por todas.

2. Bugs Bunny no es un conejo

Muchos hemos crecido pensando que el popular personaje de animación Bugs Bunny, creado en los estudios de Warner Bros por Tex Avery, era un conejo. Es más, siempre se le ha tenido por el conejo de la suerte, aunque esto está bastante lejos de ser verdad.

La realidad es que se trata de una liebre, algo que se puede comprobar atendiendo a sus grandes ojos, a sus largas orejas y, por supuesto, a las palabras de su propio creador que lo repitió en infinidad de ocasiones.

3. El número del diablo no es el 666

Durante siglos, las historias de terror, los cuentos para asustar a los niños, las películas e incluso las series de televisión han mentido al respecto una y otra vez sin informarse debidamente.

El número realmente asociado a Satán es el 616, aunque un error de traducción original del texto del Apocalipsis ha hecho que todos identifiquemos el 666 con el mal absoluto. Así, si quieres contactar con la Bestia, piensa a partir de ahora en el 616 antes de ponerte en contacto con él.

4. El pelo no crece tras la muerte

El pelo no crece tras la muerte
Fuente: Pixabay

Ni las uñas tampoco, ya que todas las células del organismo mueren ante la falta de riego sanguíneo. Eso sí, las de las uñas y el pelo resisten hasta 24 horas después de un paro cardiaco, aunque en este tiempo solo pueden crecer entre 0,1 y 0,3 mm.

Entonces, ¿de dónde procede este mito? Pues del efecto visual provocado por la retracción de los tejidos blandos. Es decir, la piel y la carne desaparecen y tanto uñas como pelos parecen de mayor longitud, aunque no hayan crecido en absoluto.

5. Los agujeros negros no son agujeros

Son simplemente objetos con una formidable masa que, debido a esta característica, no dejan escapar de su campo de gravedad ni tan siquiera la luz del universo, de ahí que resulten negros para los observadores.

Eso sí, de agujeros no tienen absolutamente nada, ya que en su centro hay un punto conocido como singularidad.

6. Los toros no ven el rojo

De la práctica del toreo nació este mito, aunque en realidad los toros lo ven todo en blanco y negro, por lo que no saben qué es amarillo o qué rojo.

Su reacción ante el torero se debe a que lo perciben como una amenaza por sus movimientos, pero no al color del capote.

7. Despertar a un sonámbulo no es peligroso

Aquí hay una buena cantidad de mitos. Muchos dicen que despertar de golpe a un sonámbulo le provocará lesiones cerebrales, otros que locura y los más pesimistas aseguran que incluso la muerte.

¿Qué hay de verdad en todo ello? Nada. La única realidad es que al despertar, el sonámbulo puede sentirse desorientado, pero en ningún caso padecerá secuelas por ello y mucho menos problemas tan graves como los expuestos antes.

8. Los vikingos no llevaban cascos con cuernos

Los vikingos
Fuente: Pixabay

Parece imposible afirmar lo contrario. Todas las películas que hemos visto, los videojuegos a los que hemos jugado o cualquier libro que hayamos leído en el que salga un feroz vikingo suele contar con los cascos con cuernos como parte de su vestimenta.

Sin embargo, no se ha encontrado ninguna pieza arqueológica de este tipo. La invención se debe a una ópera de Richard Wagner en el siglo XIX con la que intentaba realzar la ferocidad de este pueblo, pero la realidad es bien distinta.

9. Los peces no tienen 3 segundos de memoria

La próxima vez que alguien te diga que un pez tiene tres segundos de memoria puedes decirle que se equivoca. La realidad es que tienen hasta 3 meses, mucho más que algunos de los humanos con los que nos relacionamos todos los días.

En conclusión

En lugar de andar creyéndote todo lo que circula por las redes o lo que te dicen tus amigos, puedes aprovechar tu tiempo y divertirte en el casino online de Casino Época, así al menos tendrás la certeza de estar pasando un buen rato alejándote de esas mentiras que nos rodean y que, en muchos casos, no podemos evitar creer.